¿por qué esta vida?

Pues porque desde muy joven sentía una fuerte atracción hacia las cosas de Dios. Tuve la oportunidad de experimentar lo que es la oración en unos días de ejercicios espirituales, y fue allí cuando sentí la llamada de Dios, que le perteneciera. Desde aquel momento ese fue mi deseo más profundo.

En el Carmelo encontré la manera de hacerlo realidad. Aquí mi alma encuentra el ambiente apropiado para esa vida de oración, que es la unión del alma con Dios. Es una vida íntima con Dios.

Cuando Jesús llamó a sus discípulos los escogió porque quiso y para que estuvieran con Él. Este “estar con Él” constituye todas mis delicias. Esta es mi vida de carmelita porque ésto es la oración. Cuando estás con una persona, te comunicas con ella; es una relación mutua de amistad. Pues esto mismo es mi vida en el Carmelo, y lo que me hace feliz. Dios es la aspiración de mi alma; es esa agua que refrigera mi corazón. Dios me ama porque Él es amor y además quiere comunicarse conmigo. Esta es la gran realidad de mi vida que llena mi alma. Por eso necesito de la soledad y del silencio, y vivir desprendida de cosas que no necesito.

Por otro lado, la alegría de las hermanas es algo que siempre me llamó la atención. Comprendía que era consecuencia de su vida entregada a Dios, que las hacía alegres y sencillas. Y al contrario de lo que muchas veces oía a la gente, las hermanas se preocupaban no sólo de rezar por la Iglesia sino también de lo que ocurría en el mundo, y de los problemas concretos de las personas que a ellas se acercaban. El vivir para Dios no las separaba de los demás hombres. Este sentido solidario de intercesión a través de la plegaria ha sido y es uno de los aspectos más importantes y estimulantes de mi vida de carmelita descalza. De tal manera que no pocas veces me hace recordar aquella frase de santa Teresa de Jesús que dice:

“Cuando vuestras oraciones y deseos y ayunos no se emplearen por esto que he dicho, pensad que no hacéis ni cumplís el fin para que aquí os juntó el Señor”(C.P. 3,10)

 + Hna. Inmaculada del Espíritu Santo

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