Segundo día de la Novena a Nuestra Madre Santísima del Carmen

Acto de contrición: Señor mío, Jesucristo…

Oración preparatoria: Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: (rezar tres avemarías).

Virgen fecunda

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacab por los siglos y su reino no tendrá fin”. María respondió al ángel: “¿Cómo será ésto, puesto que no conozco varón?”. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. Dijo María: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”. Y el ángel la dejó. (Lc 1, 30-38)

 

Meditaciones: En ocasión de la primera profesión de la Hna. Miriam de Sta. Teresita. De los escritos de Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Las primeras palabras que oímos de la boca de María, en el diálogo de la Anunciación, ¿cómo podrá ser ésto pues no conozco varón?, son la sencilla declaración de su pureza virginal. María hizo una entrega total de sí, de su corazón, de su cuerpo, de su alma y de su espíritu al servicio de Dios. Por eso ella agradó al Todopoderoso, que aceptó su entrega y la premió con la admirable fecundidad de la maternidad divina. Ella penetró profundamente en el misterio de la virginidad, sobre la cual su Hijo más tarde dijo: “El que tenga oídos que oiga” (Mt 11, 15). Su corazón saltó de gozo cuando experimentó “lo que Dios tenía preparado para los que lo aman” ( I Cor 2, 9). María no puede hacer mejor regalo a sus preferidas, que llamarlas a que la sigan por este camino en el que ella también llegó a una admirable fecundidad y a una felicidad que supera todo lo pensable.

Oración final: Señor, Dios nuestro, que has honrado a la Orden del Carmen con la advocación especial de la bienaventurada y siempre Virgen María, Madre de tu Hijo; concede a cuantos celebramos su recuerdo que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos al gozo eterno de la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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