María de Jesús Crucificado

Nacida en 1846 en Galilea, en Ibilin, cerca de Nazaret, la canonización de Mariam Baouardy – como se llamaba antes de entrar en religión – tendrá lugar durante el año de la Vida Consagrada y el Quinto Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Ávila. Mariam, digna hija de la Madre Teresa, se convierte en la primera santa carmelita de Oriente Próximo.

Muy joven perdió a sus padres. Con su tío se trasladó a Alejandría, Egipto. Más tarde, ya con 13 años, huyó de casa porque su tío quería obligarla a casarse. En esta huida, se encontró con un musulmán que quiso que renunciara a su fe cristiana. Ante el rechazo este le cortó la garganta y la abandonó medio muerta en las calles de Alejandría. Se despertó en una gruta, donde una mujer – ella siempre pensó que fue la Virgen María – la curó y la cuidó durante un mes, hasta dejarla en una iglesia.

Ya sin lazos con su familia adoptiva, Mariam empezó a trabajar como sirvienta doméstica, primero en Alejandría, luego en Jerusalén, Beirut y Marsella. Con 19 años entró como novicia en la casa marsellesa de las Hermanas de San José. Más tarde, su camino espiritual la llevaría a las Carmelitas de Pau, también en Francia, adoptando el nombre de María de Jesús Crucificado. Allí tuvo como director espiritual al padre Pierre Estrate, religioso del Sagrado Corazón de Bétharram, que, tras su muerte, sería su primer biógrafo. Quienes la conocieron, especialmente sus hermanas de comunidad, fueron testigos de sus éxtasis, de sus estigmas, de su levitación y sus visiones.

En 1870 parte con un grupo de hermanas a fundar el primer monasterio de carmelitas en la India, en Mangalor. Vuelta a Pau, de nuevo, ya en 1875, parte con otro grupo de hermanas para fundar el Carmelo de Belén, en su tierra natal. Puesto que era la única que hablaba árabe, ella fue la encargada de seguir los trabajos de construcción. La comunidad pudo instalarse en la casa el 21 de noviembre de 1876, aunque los trabajos continuaron.

Se preocupó también por la fundación de un Carmelo en Nazareth, viajando allí y logrando que se comprara un terreno en agosto de 1878 para dicho fin. Durante este viaje, en una visión le es revelado por Dios donde tuvo lugar la escena de Emaús. De vuelta a Belén, retomó la vigilancia de los trabajos bajo un calor sofocante. Llevando de beber a los obreros, Mariam se cayó de una escalera y se partió un brazo… La gangrena la afectó y murió algunos días después, el 26 de agosto de 1878, a los 32 años.

El Papa Juan Pablo II la beatificó el 13 de noviembre de 1983. De ella dijo: “Mariam es fruto de esta Tierra Santa. En ella, todo nos habla de Jesús. Y, especialmente, de los lugares en los que vivió: Nazaret, junto a la que nació; Belén, donde consumó su sacrificio; el Monte Carmelo, símbolo de la vida de oración solitaria que fue el método de su vida religiosa. Pero, sobre todo, ella nos acerca al Calvario, puesto que no dejó nunca de llevar en su vida la cruz de Jesús, eligiendo el nombre del Crucificado”.

Y añadía: “Lejos de su país natal, se insertó en las comunidades cristianas del Líbano, de Egipto, de Francia, de la India. Compartió el ardor misionero de la Iglesia, su sed de unidad”.

1. Perfil biográfico
2. Mariam, flor del Carmelo
3. En el soplo del Espíritu, lo invisible visible
4. Mariam, hermana mayor y sostén de los cristianos de Oriente
5. Mariam, “patrona de la paz” para el Próximo y Medio Oriente
6. Mariam y la vida consagrada
7. Mariam, la alegría de la esperanza
8. Bibliografía y contactos

Del blog http://mariamdejesuscrucifieblog.blogspot.co.il

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