períodos en la oración teresiana

La oración de Sta. Teresa de Jesús es la oración del Carmelo. Porque hablar de la oración es hablar de esa gran mujer, Teresa, y porque hablar de Teresa de Jesús es hablar del Carmelo. El Carmelo es Teresa y del Carmelo es la oración. Llegamos, por tanto, a explicar de alguna manera esta denominación de oración teresiana.

Para introducirnos en este tema necesitamos referirnos a la persona de Sta. Teresa de Jesús, Madre del Carmelo descalzo. Porque no cabe duda que, la oración explica su persona y su mensaje. La oración es la clave de su vida. Accedemos, por tanto, a su propia experiencia oracional ya que la experiencia es en ella la fuente de su saber. Dios va dejando sus huellas en esa historia de salvación que es la vida de Teresa. Historia de relación amistosa de Dios con ella y su respuesta para con Dios. Historia que conservamos de su puño y letra en el maravilloso Libro de su vida.

* PERÍODOS EN LA ORACIÓN TERESIANA

1. Oración fácil y espontánea

En este primer período Teresa no siente dificultad alguna para relacionarse con Dios porque su mismo natural está despierto al sentido de la trascendencia, a Dios. Además el ambiente familiar que respira está lleno del sentimiento religioso. (V.1)

2. Oración dificultosa

Este segundo período abarca desde la crisis de la adolescencia – a raíz de la muerte de su madre – hasta su conversión definitiva acontecida en 1554. (V. 9)

Durante todo este tiempo la fortaleza interior de Sta. Teresa se debilita debido a la “afición y niñerías nonada buenas”, en palabras de la misma Teresa. Se recuperará durante el año y medio que permanece en el internado de monjas agustinas de su ciudad de Ávila. La buena compañía de una de las monjas le hizo mucho bien. Aquí Teresa recobra el sentido de Dios que había dejado por otras aficiones y vanidades del mundo. También gustará el leer buenos libros y comenzará a inclinarse hacia el estado religioso. Propósito que hace realidad a los 20 años, ingresando en el convento de las carmelitas de Ávila.

La dificultad que experimenta Teresa en esta etapa se debe a su crisis de fidelidad. Quería concertar vida espiritual y vivir a su placer. La vida disipada entre pasatiempos de conversaciones con gente de fuera del convento fue apoderándose de sus fuerzas interiores. Estaba lanzada cuesta abajo hacia la mediocridad espiritual, pues no se apartaba de las ocasiones que hacían de su vida un innoble maridaje, entre Dios y el mundo. Durante algo más de un año optó por dejar la oración. Ella lo reconocía: “tan destruida y sin tener oración”(V. 7,11). Abandono que califica después así: “fue la mayor tentación que tuve”, “el peligro más peligroso”. Sufrió el mayor bache moral: “ el tiempo que estuve sin ella era mucho más perdida mi vida”(V.19,11). “La verdadera caída es dejar la oración”(V. 15,3) Teresa tiene 28 años.

Dos Teresas conviven en su corazón: la del mundo y la que quiere lanzarse a velas desplegadas hacia el ser de Dios, al cual se ha consagrado en la vida religiosa y por el cual determinó un día dejar la casa de su padre.

Quería tratar con Dios y con el mundo: “cómo pude pasar me espanto”(V. 19,11). “Ello es una guerra tan penosa que no sé como un mes la pude sufrir, cuanto más tantos años”(V. 8,2)

Pero esta situación que define como una sombra de muerte terminará en 1554. Sta. Teresa entra en nuevo y definitivo período de su vida.

3. Oración mística

Sta. Teresa ingresa en esta etapa. Es una época ascendente y sin retroceso. Dos gracias especiales introducen a la Santa en este período:

Un día, al entrar en la capilla se encuentra con una imagen de “Cristo muy llagado”. Le produce una fortísima conmoción: “Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe él”. Desenlace: ”Creo cierto que me aprovechó, porque fui mejorando mucho desde entonces”(V. 9, 1-3)

Además refiere también otro acontecimiento que llena de significado: “En este tiempo me dieron Las Confesiones de San Agustín, que parece el Señor lo ordenó…Como comencé a leer paréceme me veía yo ahí… Cuando llegué a su conversión y leí cómo oyó aquella voz en el huerto, no me parece sino que el Señor me la dio a mí”(V.9, 7-8)

Teresa había nacido de nuevo. Comienza a quitar ocasiones y a darse más a la oración. Dios se vuelca materialmente sobre ella: “Pues comenzando a quitar ocasiones y a darme más a la oración, comenzó el Señor a hacerme las mercedes, como quien deseaba que yo las quisiese recibir”(V. 23,2)

Sta. Teresa entra en la oración mística. En esa comunicación de Dios, tan personal, de Dios al hombre que éste experimenta cada vez a niveles de mayor interioridad, hasta llegar a la comunión personal. De Persona a persona. En este tipo de oración Dios toma la iniciativa de tal manera que la persona percibe la comunicación divina. Comunicación que le capacita para dar una respuesta radical a las exigencias de amistad total en fidelidad a la amistad de Dios que está viviendo.

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Una respuesta a “períodos en la oración teresiana

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